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| 01 de abril de 2004 | Número
2 |
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| La PGR, en contradicción con la promesa hecha por el Presidente, solicita se confirme la sentencia condenatoria de los ecologistas “por estar ajustada a derecho”. La defensa presenta los agravios sobre su inocencia, en los cuales se hace un amplio análisis de las irregularidades del proceso, incluyendo la prueba de certificado de tortura que hace contundentes los alegatos de la defensa. Julio:
El Primer Tribunal Unitario de Circuito, con residencia en Chilpancingo,
Guerrero, a pesar de estar perfectamente acreditada la tortura infligida
en perjuicio de los ecologistas, otorga valor probatorio a las declaraciones
autoinculpatorias obtenidas bajo coacción y confirma la condena
en agravio de Montiel y Cabrera. Noviembre: La Secretaría de Seguridad Pública, a través de la Dirección de Prevención y Readaptación Social (Ejecutivo Federal), otorga la libertad a Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera bajo el argumento de que “la sanción impuesta es incompatible con su estado de salud y constitución física” (artículos 75 y 77 del Código Penal Federal). No obstante, el Estado Mexicano nunca reconoció la inocencia de los campesinos ecologistas, no sancionó a los militares torturadores y nunca otorgó la debida reparación del daño. |
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| 2002 | |||||
| Agosto: El Segundo Tribunal Colegiado de Circuito, resuelve el amparo 499/2002 mediante el cual se declaró inocentes a los ecologistas por el delito de siembra de marihuana; sin embargo, a pesar de las pruebas indicativas de su inocencia total, nuevamente los condenaron por portación de arma. | |||||
| Jesús
González Alcántara
Área de Comunicación |
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Ante la incapacidad del Estado Mexicano para asumir la responsabilidad, que tiene en las violaciones de que fueron objeto los dos ecologistas, recurrir a una instancia de corte regional es un indicador de que el ejercicio de los derechos humanos en nuestro país dista mucho del discurso que sostiene el gobierno federal. Por ello, es indudable que la noticia de Admisibilidad del caso de los ecologistas de Guerrero por la Comisión abre la posibilidad de hacer justicia plena en un hecho en el que no solamente se vieron afectados los derechos civiles y políticos. Con esta oportunidad jurídica se deberán sancionar y reparar todas las violaciones a los derechos humanos que se cometieron con Teodoro Cabrera, Rodolfo Montiel y sus familias. Para los campesinos ecologistas y sus familias, la justicia no ha resuelto los sucesos vividos durante los días que transcurrieron entre el 2 de mayo de 1999 y el 7 de noviembre del 2001. Cuando el Ejecutivo Federal les otorga la libertad bajo el argumento de la que “la sanción impuesta es incompatible con su estado de salud y constitución física”, deja sin reconocer que el derecho a la integridad personal, a las garantías judiciales, a la justicia, a defender el medio ambiente, a la libertad personal y a un proyecto de vida, fueron violados. Además, ante el hecho de no haberse realizado la reparación del daño material y moral, la investigación y la respectiva sanción de los responsables, el establecimiento de medidas de no repetición de los hechos por parte de elementos del Ejército Mexicano y el reconocimiento total de su inocencia, estas violaciones continúan vigentes, aunadas a las que afectaron a todos los integrantes de sus familias. El Estado Mexicano continúa sin asumir (y por lo tanto responsabilizarse) que el deteriorado estado de salud de los ecologistas es consecuencia de la tortura de la que fueron objeto. Pero, ¿cuáles fueron las repercusiones para los integrantes de sus respectivas familias a partir de que fueron detenidos?...¿qué implicaciones tuvo su ausencia en cada uno de sus familiares?...¿cómo se vieron afectadas las vidas de sus hijos y esposas?... Para Rodolfo Montiel, la reflexión de lo sucedido lo hace pensar en el caso particular de cada uno de sus seis hijos y de su esposa Ubalda: Ante los acontecimientos, la familia tuvo que dejar su casa e instalarse en otro lugar, pues ello implicaba tener mejor acceso a donde él se encontraba y un sitio donde era más fácil obtener recursos para poder subsistir. Durante ese tiempo, Ubalda trabajó para poder mantener a la familia, vendiendo pan y mangos de madera para hacha que ella hacía. La preocupación y carga moral y económica que Ubalda tuvo que soportar, se suman a la no fácil tarea de adaptarse a un lugar diferente a su comunidad originaria y a las consecuencias en su estado de salud, ya que a partir de entonces enfermó y aún no se recupera completamente. Este tipo de estados de indefensión provocados por un evento como el conocido, muestra el grado de vulnerabilidad que se tiene por carecer de toda forma de seguridad social y económica. Posterior a su arresto y encarcelamiento, Rodolfo considera que los hijos más afectados fueron los tres mayores. Su hija mayor, que en ese entonces tenía 17 ó 18 años, se fue de su casa para casarse. Según testimonio del propio Rodolfo, él siente que su ausencia apresuró, de alguna manera, esa decisión. Al asumir la responsabilidad económica de la familia, su segundo hijo, que en ese tiempo era propietario de una motoneta de tres ruedas con la cual realizaba servicio de transporte en la comunidad, tuvo que venderla y emigrar a los Estados Unidos. Nunca pudo contar con un empleo que le permitiera enfrentar de mejor manera la situación familiar. Su tercer hija, dice Rodolfo, es quien resultó más perjudicada por su ausencia, ya que tuvo que abandonar la escuela debido al cambio de residencia que la familia tuvo que hacer y a la problemática económica. En ese sentido, el derecho al acceso a la educación de la niña fue definitivamente afectado. La ahora joven estaba por terminar la primaria (5to grado); posteriormente, su madre trató de que regresara a estudiar pero ya no fue posible. Al verse rezagada ya no pudo volver a adaptarse con sus nuevos compañeros pues ya era más grande. Finalmente también emigró a los Estados Unidos. Para los tres más pequeños, de 10, 9 y 6 años (por esa fecha), Rodolfo piensa que, por sus edades, enfrentaron la situación y vieron afectadas sus vidas de manera diferente a los mayores, pues señala lo difícil que fue para Ubalda el educar y mantener a los hijos pequeños sin el apoyo de su marido. En el caso de la familia de Teodoro, sus integrantes se vieron afectados de diferente manera. La situación de su encarcelamiento repercutió de otra forma a su esposa e hijo, no por ello su experiencia fue menos difícil. Con solo un hijo ya mayor, que en aquel tiempo tenía 23 ó 24 años, él no era su principal preocupación, sino su esposa Ventura, quien enfermó y hasta el momento, tiene un precario estado de salud. A la fecha, al no reconocer la inocencia de los ecologistas y por lo tanto, al no haberse hecho plena justicia para Teodoro y Rodolfo y sus respectivas familias, continúan desplazados de sus lugares de origen, situándolos en un estado de exilio, ya que no existen las condiciones reales de seguridad que permitan su reincorporación a su hogar y comunidad. Todos estos hechos, nos ofrecen una evidente muestra de que la afectación que se ocasionó en los familiares directos de las víctimas en la salud, la alimentación, la vivienda, la educación y en general en la calidad de vida, son elementos que de ninguna manera deben quedar sin considerarse en la búsqueda de plena justicia para todos y todas. Es por ello que los agentes del Estado, responsables directos de las violaciones a los derechos fundamentales de estos dos hombres y sus familiares, deben responder plenamente. M.
Patricia Fernández Salazar |
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No.
Montiel y Cabrera no son culpables de los delitos que les fueron inventados.
Pero sí son culpables de otros dos delitos: ser pobres y defender
sus bosques. Para vergüenza y oprobio de este país. Ricardo Rocha |
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| 2000 | |||||
Marzo:
Amnistía Internacional declara a Montiel y a Cabrera presos de
conciencia, y pide su liberación incondicional e inmediata. |
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Abril: Rodolfo Montiel recibe, en prisión, el prestigioso Premio Ambiental Goldman, por su activismo a favor de los bosques del estado de Guerrero. |
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| 2001 | |||||
| Enero: Mikhail Gorbachev, ex presidente de la extinta URSS, y dirigente de “Green Cross International”, organización dedicada a la preservación del medio ambiente en todo el mundo, envió una carta al Presidente Vicente Fox Quesada, en donde le señala su preocupación por la situación de Montiel y Cabrera y le solicita su liberación. | |||||
Febrero: La organización internacional Sierra
Club, otorga el premio ambiental “Chico Mendes” a Rodolfo
Montiel y a Teodoro Cabrera. La entrega de la presea fue precedida por
la señora Ethel Kennedy, presidenta del Centro de Derechos Humanos
“Robert F. Kennedy” (fundado en honor a su difunto esposo
Robert F. Kennedy, ex senador y candidato a la presidencia de los Estados
Unidos de Norteamérica). |
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Abril: La Fundación Don Sergio Méndez Arceo,
otorga el premio de derechos humanos, que lleva el mismo nombre, a Teodoro
Cabrera y a Rodolfo Montiel, por su lucha comprometida por el respeto
del medio ambiente. |
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Mayo: Ubalda Cortes y Ventura López, reciben,
a nombre de sus esposos los campesinos ecologistas, la medalla Roque Dalton. |
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Recomendaciones de alcance general contenidos en el Diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en México, elaborado por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sede en nuestro país.
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